Así sí cocino

Actualmente mis recetas están en mi mente y en mis recuerdos. Mientras las escribo,  les dejo esta escena super sexy que se lleva a cabo en la cocina. Es de la película Nueve semanas y media (que por cierto, si no la han visto, se las recomiendo ampliamente). No hay mucho qué decir, sólo véanla.  Simplemente me encanta.

junio 21, 2012. Cocinando con la Esposa Imperfecta. Deja un comentario.

¡A cocinar!

Yo no tuve la típica madre que me enseñó a cocinar desde pequeña. No tengo un libro con las recetas que han estado en la familia desde hace varias generaciones. Cuando vivía sola desayunaba un café y un plato de cereal; comía en algún lugar cerca de la oficina y en la noche, si no salía a cenar con amigos, me preparaba cualquier sándwich. Lo que quiero decir es que nunca jamás en mi existencia me había visto en la necesidad de cocinar y mucho menos para alguien más.  Ahora, el universo ha confabulado para que yo trabaje en casa y tenga un marido. No soy la perra que le gustaría decirle a su esposo cuando llega de la oficina: “si tienes hambre, prepárate algo tú mismo”. Es verdad, soy una mujer independiente y emancipada, pero también me gusta tener atenciones con mi hombre, consentirlo y mimarlo. Me queda claro que cocinar para él no arrebata la libertad de mis manos. Así que me dispuse a cocinar todos los días para no ser una esposa tan imperfecta o más bien, para ser una esposa imperfecta que también cocina.

Al principio me costaba mucho trabajo. Todo se quemaba, se salaba y tenía un aspecto un poco desagradable. Para que se den una idea no sabía ni preparar un arroz decente. Lo bueno es que mi marido se lo comía todo con una tierna resignación. A mí me aterraba que se enfermara de la panza. Afortunadamente, eso sólo ha pasado una vez. Utilicé algún ingrediente rancio, sufrió de retortijones toda la noche y tuvo diarrea por un día entero. No pasó a mayores. Nada de acudir a la sala de emergencia por intoxicación o a la cárcel por intento de asesinato (crímenes pasionales y esas cosas).  Sin embargo, como yo misma siento un un amor incondicional por la comida y la disfruto intensamente, no me costó trabajo empezar a imaginar sabores y escoger las combinaciones perfectas. Aprendí a seguir recetas, mejorarlas e inventar las propias.

Ahora me considero una buena cocinera (creo). No crean que me paso las horas en la cocina o que utilizo ingredientes rarísimos. Confieso que no tengo la paciencia. Mis recetas son rápidas, fáciles y ricas. Las quiero compartir con ustedes. Por favor no esperen cantidades exactas o una manera profesional de escribirlas, sólo prometo que lo que salga estará delicioso y no les llevará mucho tiempo. Espero les gusten y las disfruten (y su marido también). Ya me contarán.

Si tú también tienes alguna receta rápida, fácil y rica; me encantaría que la compartieras con nosotras. Estoy segura que a todas nos serviría muchísimo y nos sacaría de más de un apuro. Publícala aquí mismo o mándala a mi mail (esposaimperfecta@gmail.com) y yo las subo con el merecido crédito.   Si juntamos muchas, después hacemos un libro que se llame: “Cocina como una esposa imperfecta” con ilustraciones muy bonitas y toda la cosa (mejor dejo de soñar y me pongo a trabajar… o a cocinar).

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