La esposa imperfecta RELOADED

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¡Casi cinco meses sin actualizar este blog! Eso está muy mal. Queridas, les pido una enorme disculpa. Entre una cosa y otra… ya saben, se va la vida. Pero estoy de regreso y tengo muchas cosas que compartir con ustedes. Me da un gusto enorme saludarlas. Tengo todo el tiempo del mundo para ponernos al tanto.  Las quiero y las abrazo

marzo 25, 2013. Etiquetas: , , , . Esposa imperfecta. Deja un comentario.

Esposa Perfecta vs Esposa Imperfecta

15 diferencias entre la esposa perfecta y la esposa imperfecta:

1. La esposa perfecta: Siempre luce impecable: maquillada, uñas perfectas, tacones. Su marido no la conoce con cara lavada y recién levantada.
La esposa imperfecta: En la casa está en pijama, para el diario se pone unos jeans y una camiseta, se le olvida retocar sus uñas y no usa mucho maquillaje. Cuidado porque cuando se arregla luce fenomenal, lista para matar y derretir a cualquiera que se atreva a mirarla.

2. La esposa perfecta: Es la mejor cocinera, conoce muchas recetas y utiliza la cantidad exacta de ingredientes. La cena siempre esta lista a tiempo. Nunca quema nada ni le pone exceso de sal.
La esposa imperfecta: No sabe cocinar, pero lo intenta. No conoce las recetas, pero las inventa. Si tienes suerte de entrar a la cocina cuando está cocinando tendrás un momento de diversión garantizado. La opción de una rica pizza siempre está disponible.

3. La esposa perfecta: Siempre está dispuesta a tener sexo. Nunca dirá que no o será demasiado atrevida para iniciar algo. Es probable que lance un pequeño gemido para demostrar que algo rico está sintiendo.
La esposa imperfecta: Si está cansada o no tiene ganas de tener sexo dirá que no, pero cuando se le antoje brincará como una leona sobre su marido. En la cama es divertida, alocada, creativa y sin prejuicios. Le gusta disfrutar juntos.

4. La esposa perfecta: Su suegra la va adorar por ser tan buena esposa.
La esposa imperfecta: Cuando su suegra se tome el tiempo de conocerla, como mujer y no como la esposa de su hijo, también la va a adorar.

5. La esposa perfecta: Se comporta bien en público y siempre tiene el comentario acertado. Es diplomática y atenta. Sonríe aunque por dentro se esté muriendo de rabia.
La esposa imperfecta: Es un poco indiscreta y auténtica. Dice lo que piensa y es honesta. Cuando su marido necesita consuelo o un consejo, siempre tiene el comentario acertado.

6. La esposa perfecta: Siempre recibe correctamente a los invitados del marido y los atiende a la perfección.
La esposa imperfecta: Es feliz de irse a un bar con los amigos de su marido, tomar cerveza y comer hamburguesas

7. La esposa perfecta: Es la mejor esposa.
La esposa imperfecta: Es la mejor amiga.

8. La esposa perfecta: Tiene la ropa del marido lavada, planchada, doblada y almidonada.
La esposa imperfecta: Tiene la ropa del marido en el suelo y a él en la cama.

9. La esposa perfecta: Es disciplinada, responsable y ordenada en cuestiones del hogar.
La esposa imperfecta: Es libre, juguetona y relajada en cuestiones del hogar.

10. La esposa perfecta: Le gusta ver telenovelas vacías y programas de cocina.
La esposa imperfecta: Le gusta leer.

11. La esposa perfecta: Los amigos de su marido dirán que es la esposa perfecta.
La esposa imperfecta: Los amigos de su marido querrán una esposa como ella.

12. La esposa perfecta: Pasa mucho tiempo limpiando la casa.
La esposa imperfecta: Pasa muchos buenos ratos con su marido.

13. La esposa perfecta: Su tiempo es de su marido. Siempre está a su disposición.

La esposa imperfecta: Tiene su propia vida y otras cosas importantes que hacer con su tiempo además de atender al marido.

14. La esposa perfecta: Siempre está preocupada porque no le haga falta nada a su marido.
La esposa imperfecta: Siempre está preocupada porque no le haga falta nada a ella. Sabe que para poder dar, primero hay que estar bien con uno mismo.

15. La esposa perfecta: Es perfecta.
La esposa imperfecta: Sabe que exigir perfección es demostrar ignorancia.

¿Tú cómo quieres ser?

julio 13, 2012. Etiquetas: , , . Esposa imperfecta. 2 comentarios.

Cómo ser esposa y no morir en el intento

  Carnaval de blogs: Como ser esposa y no morir en el intento

Para poderles contar mi historia como esposa primero tengo que hablar un poco de mí. Sólo así podrán entender la situación tan bizarra en la que me encuentro. Yo no soy y nunca he sido la chica común que desde pequeña soñaba con el gran día. Ni siquiera jugaba con muñecas o me ponía vestidos. En mis fantasías nunca estaba conocer a un príncipe azul, ser su novia durante cinco años, recibir un anillo de compromiso, casarme con un vestido blanco, tener muchos hijitos y, por supuesto, ser feliz para siempre. Yo soñaba con viajar por tierras desconocidas con una mochila en la espalda y ponerme a mí misma en situaciones de riesgo para tener muchas aventuras que contar. No quería tener un príncipe, sino varios guerreros y viajeros hermosos que me enseñaran nuevas cosas y compartieran secretos conmigo solamente por un rato. Desde siempre me gustó la adrenalina, lo inusual, lo poco convencional y lo travieso. Mi abuela lo llamaba rebeldía, pero para mí era la única forma de vida.
Básicamente así lo hice. Crecí haciendo lo que yo quería sin preocuparme de la moral o la tradición. No les voy a mentir, no fue fácil. Ir en contra de lo que todos esperan de ti es complicado. Se requiere valentía y convicción. Yo la tuve y no me arrepiento de nada. Mi vida salvaje es el tesoro más preciado que tengo. Siempre me consideré demasiado alocada para casarme. Ese tipo de cosas eran demasiado convencionales para mí. Yo creía más en la libertad y el movimiento. Cualquier tipo de institución era la menos indicada para validar cuestiones sentimentales. Sin embargo, no contaba con que me iba a enamorar hasta perder la cordura. En unos ojos azules encontré lo que siempre había buscado. Me miré en ellos una noche, me metí a nadar, me morí ahogada, resucité en otro ser, aprendí a respirar bajo el agua y ahora ya no puedo sobrevivir en otro lugar que no sea él.
No me di cuenta cómo pasó, pero de repente me encontré en un jardín con un vestido blanco divino, un ramo entre mis manos, un juez, mi familia, mis amigos y los ojos de aquel hombre bien clavados en los míos mientras pronunciábamos un sí. La siguiente imagen que viene a mi mente es la primera canción que bailamos como marido y mujer en la pista. Yo giraba y giraba entre sus brazos con una sonrisa en la boca y flotando en el color del amor. Después dejé mi trabajo, mi casa y a mi gente para seguirlo en la culminación de un proyecto en el extranjero. Me instalé en una casa pequeña en un suburbio de un país desconocido donde ni siquiera hablaba el idioma. No tenía trabajo ni conocidos y me tenía que encargar de las labores de la casa yo sola. Además tenía un nuevo marido con el cual compartir mi existencia y un compromiso más grande que el sol.
¿Fácil? Por supuesto que no. De hecho, a veces todavía creo que me estoy volviendo loca. Al principio me sentía en una especie de prisión voluntaria. Me di cuenta con temor que hay mil cosas del hombre que amo que no conocía e incluso algunas me resultaban molestas. No sabía cocinar. No me gustaba limpiar la casa. Arruiné varias prendas de ropa en la lavadora. Me sentía sola y aislada. Por las mañanas, me aburría infinitamente. Extrañaba mi antigua vida de soltera ocupada, codiciada, activa e independiente. Si mi esposo estaba de malas yo me estresaba. Había cosas de la convivencia que no sabía manejar. Total, la situación estaba fatal. Yo me sentía frustrada, segura de que casarme había sido un error y mi humor se empezó a tornar más y más negativo cada vez.
Lo peor es que solía compararme todo el tiempo con el ideal que tenía en la cabeza del matrimonio, con mis padres y con mis amigas. De repente me entraron unas ganas incontrolables por ser normal, ser la esposa perfecta y comportarme cómo se supone que las recién casadas deben ser. Estaba trastornada tratando de encajar en un molde que por supuesto no estaba hecho para mí. En vez de ayudarme, esta actitud me hundía más y más en las aguas oscuras de la frustración. Mi marido ya no sabía qué hacer conmigo. Una noche llegó del trabajo y me encontró llorando en el piso de la cocina, con la cena quemada y humo escapando del horno.
Ese día entendí que algo estaba haciendo mal en mi matrimonio. Las cosas tenían que cambiar. Alejada de mi verdadera esencia, me incomodaba el connato de esposa perfecta que estaba tratando de construir. Incluso mi esposo extrañaba a la original. Él se había enamorado de otra persona. Yo estaba demasiado preocupada por cumplir con el papel asignado que por ser yo misma y amar en la más pura expresión de la palabra. Se los cuento rápido, pero fue un proceso lento de entendimiento y reencuentro con mi naturaleza. Me relajé. Empecé a adaptar el matrimonio a mi forma de ser en vez de adaptarme a la idea impuesta del matrimonio. Sólo entonces empecé a disfrutar la etapa tan maravillosa en la que me encontraba. Empecé a ser una esposa feliz.
A pesar de todo, hoy soy la mujer que siempre quise ser. La nueva etapa en la que me encuentro también la estoy viviendo a mi manera. Así, con repentinos ataques de histeria y malestares la mayoría de las veces innecesarios, estoy atravesando el mayor de los retos. Durante todo el proceso procuro reírme con la vida, de la vida, de la situación absurda y de mi misma. Me tomo el asunto del matrimonio con calma, lo disfruto y no dejo de aprender. Día con día me doy cuenta que no hay nada más maravilloso, único y divertido que la propia imperfección. Soy una esposa imperfecta, pero soy una esposa feliz. Diario me regocijo en las delicias de nuestra peculiar autenticidad. Somos diferentes, pero reales y eso me encanta. Simplemente somos.

julio 7, 2012. Etiquetas: , . Esposa imperfecta. Deja un comentario.

…y vivieron felices para siempre???

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junio 15, 2012. Etiquetas: , , , , . Esposa imperfecta. Deja un comentario.