Esposa imperfecta pero no despeinada

No sé ustedes pero yo siempre sufro con mi cabello. Es un rebelde sin causa. La canción de “Despeinada aja aja” (http://www.youtube.com/watch?v=2DCBSI5m8fY) fue escrita sólo para mí.

No lo puedo usar corto porque mis orejas son demasiado grandes. Alguna vez lo intenté y la verdad no me favoreció el corte. Era una mezcla extraña entre marimacha y príncipe valiente. Lo bueno es que el cabello crece.

Yo no soy de esas mujeres que invierten mucho tiempo en arreglarse todos los días. Obviamente en ocasiones especiales me gusta hacer un largo ritual para quedar fabulosa (otro día se los cuento), pero definitivamente no estoy dispuesta a  pasar largos minutos realizando alguna de las siguientes actividades DIARIO! :
+Planchar mi cabello.
+ Peinar mi cabello con secadora y cepillo redondo.
+Hacerme chongos complicados, elegantes y sofisticados.
+ Ir todos los días al salón de belleza a que hagan algo por mí.

La verdad soy una esposa ocupada y tengo muchas otras cosas que hacer. Aun así quiero lucir bella y que mi cabello no parezca un enjambre revoltoso. No quiero que la gente piense que me acabo de electrocutar en casa.

Dada la gravedad de mi problema, he preguntado a varios estilistas qué hacer si quiero lucir una hermosa cabellera sin perder demasiado tiempo en peinarla o arreglarla. Mi ardua investigación empírica se resume en dos cosas bastante simples, las cuáles voy a compartir con ustedes porque las quiero. El secreto para lucir fabulosa todos los días sin pasar horas enteras trabajando con humeantes aparatos es:

1. Un cabello sano
2. Un buen corte de cabello

Así de simple, queridas. Sin embargo, les aseguro que es muy efectivo, 100% garantizado. A mí, que soy la Sra. Despeinada, me funcionó. Es el remedio perfecto para las esposas imperfectas. Yo jamás pensé que algo tan sencillo funcionara tan bien.
A continuación, les comparto algunas cosas que les pueden resultar útiles para lograr los dos objetivos. No importa si eres china, lacia, corto, largo, ondulado, si logras estas dos cosas lucirás hermosa incluso cuando te acabas de despertar. A los hombres les gusta que su esposa se vea bien siempre, no sólo cuando pasa horas arreglándose. Tan bonita una noche de fiesta como recién levantada.

1. Un cabello sano
Olvídate de los productos caros para tener un cabello sano. Estas son unas recetas buenísimas fáciles, útiles y caseras:

Tratamiento con huevo y aceite para nutrir el pelo seco: Batir dos yemas de huevo y mezclarlas con una cucharadita de ron y otra de aceite de ricino. Aplicar la preparación sobre todo el cabello y dejar actuar 20 minutos. Luego lavarse en forma habitual. Repetir todas las semanas.

Mascarilla nutritiva de Aguacate para cabello seco: Pelar un aguacate maduro y mezclar con una cucharadita de aceite de germen de trigo y una cucharadita de aceite de joroba hasta que se forme una crema. Aplicar después del shampoo con masajes desde la raíz hasta terminar en las puntas. Colocarse una gorra de plástico y dejar actuar por 10 ó 15 minutos. Finalmente enjuagar. El aguacate le dará al cabello proteínas que lo hidratarán si lo repetimos cada semana.

Tratamiento natural para pelo seco con plátano y limón: Machacar un plátano maduro, añadir una cucharada de jugo de limón y otra de aceite de girasol. Mezclar todo y aplicar sobre el cabello. Dejar actuar durante 30 minutos y lavar el pelo sin emplear el secador eléctrico.

Tratamiento para el cabello dañado: Mezclar 8 cucharadas de aceite de ricino caliente con 8 dientes de ajo grandes machacados. Dejar macerar un par de días y colar. Masajear el cabello, especialmente en el cuero cabelludo, con este aceite y luego envolver la cabeza con una gorra plástica. Dejar actuar por una hora o más y lavar normalmente.

Tratamiento para cabello seco: Mezclar unas cucharadas de mayonesa con unas de aceite de oliva y masajear con la mezcla todo el cuero cabelludo y el pelo. Dejar actuar por lo menos media hora y lavar como de costumbre. Finalmente, después de secar el cabello con un paño, aplicar cerveza con un atomizador y no enjuagar.

Tratamiento para cabello reseco y quebradizo: Colocar en 50 ml de alcohol de 90 grados 40 gramos de corteza de quina desmenuzada y 20 gramos de rizoma de helecho desmenuzado dejando reposar por un mes. Luego calentar la solución a baño María y agregar 100 cm3 de aceite de almendras dulces y 100 cm3 de aceite de cacahuete. Revolver hasta que se evapore el alcohol. Dejar enfriar y colar la preparación para aplicarla una vez por día humedeciendo el cabello sobre todo en las raíces y las puntas.

Tratamiento para cabello con gelatina: Mezclar una cucharada de gelatina sin sabor con una taza de agua hasta que se empiece a hacer como un gel sin dejar que se corte del todo. Agregar una cucharadita de vinagre de manzana y dos gotas de aceites esenciales de jazmín y de romero. Revolver todo muy bien y aplicar una vez por semana después del champú, dejando actuar por 10 minutos.

Crema casera para cabello seco: Mezclar dos yemas de huevo con una cucharada de aceite de oliva. Humedecer el pelo y aplicar la preparación a lo largo del pelo, especialmente en las puntas. Envolver la cabeza con una gorra de plástico y darle calor con el secador, o bien colocarse una toalla mojada en agua caliente. Dejar unos 20 minutos y luego lavar normalmente. Repetir este tratamiento casero todas las semanas.

Lo saqué de aquí: (http://belleza.comohacerpara.com/n4211/recetas-caseras-y-tratamientos-para-cabellos-secos.html)

Personalmente, les recomiendo no lavarse el cabello todos los días. También es muy importante una alimentación balanceada y poca comida chatarra. La vitamina A ayuda a mejorar el estado del cabello. Coman muchas frutas y verduras anaranjadas y rojas.  Comer una cucharadita de aceite de linaza con las comidas sirve para hidratar el pelo desde la raíz. Bueno, queridas, corran a la alacena a ver qué encuentran para su tratamiento.

2. Un buen corte de cabello
Espero estos artículos te sean útiles para lograr un buen corte. Los escogí especialmente para la ocasión:

http://es.hairfinder.com/informacion2/buen-corte.htm
http://www.lindisima.com/pelo/corte_de_pelo.htm
http://www.kaikucaffelatte.com/blog/bienestar/7-pasos-para-un-buen-corte-de-pelo
http://cl.mujer.yahoo.com/blogs/vida-sana/el-corte-cabello-perfecto-para-ti-194104564.html

Yo ya los leí y se los resumo en los siguientes puntos (de nada, queridas):

– Escoger al estilista por recomendación de una amiga o familiar es la mejor opción (esto lo inventé yo, pero te aseguro que funciona).
– Tener una buena comunicación con el estilista.
– Observa las tendencias, las mujeres en la calle, las revistas de moda, las artistas.
– Llevar recortes o fotos de los cortes de pelo como inspiración.
– Escuchar las propuestas y sugerencias del estilista, pero recuerda que también puedes decir que no si te sientes incómoda.
– Tomar en cuenta la forma de tu cara.
– Tomar en cuenta tu estilo de vida.
– Tomar en cuenta tu comodidad. Es lo más importante.

*Las abrazo, como siempre.*

noviembre 13, 2012. Etiquetas: , , , , . Belleza. Deja un comentario.

Hermosa esposa

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Queridas:

Extrañamente también quiero escribir acerca de belleza. Por favor, no piensen que soy una muñequita superficial y tonta. Sé que hay otras cosas más importantes que la parte física, pero hay que aceptarlo: todas queremos ser bonitas. No hay nada de malo en eso. Yo pienso que es parte del encanto de ser mujer.

Además, el objetivo de este blog es ayudar a las esposas a ser más felices. A mí hay dos cosas muy simples que me levantan el ánimo inmediatamente:

1. Un par de tacones fabulosos.

2. Pintarme la boca de un rojo intenso. (Sí, aunque esté en pijama jaja)

¿A ti qué te levanta el animo?

 

Espero que la sección de belleza les sea  muy útil y las haga sentir bien.

Soy mujer, soy esposa, soy imperfecta… soy hermosa. 

noviembre 13, 2012. Etiquetas: , , , . Belleza. 1 comentario.

10 cosas que no resisto de mi marido

1. Ronca mucho. Parece que en cada respiro se va a morir ahogado. Me da miedo que los vecinos levanten una denuncia porque no los deja dormir. Sus ronquidos son tan fuertes que los extraterrestres tienen que usar tapones para sus pequeños oídos de marcianos.

2. Deja la tapa de la taza del baño arriba. Está bien, entiendo que para hacer pipí tiene que subirla, pero ¿por qué no la puede volver a bajar? ¿Se le cae la mano o qué? Es un simple movimiento del brazo que no le lleva más de dos segundos y es incapaz de hacerlo.

3. Cree que yo no soy capaz de asar carne. Acepto que no soy tan buena en la cocina. Sin embargo, yo soy la que cocina todos los días y él se come todo lo que preparo feliz de la vida. Pero no se me ocurra encender el asador para poner la carne porque interrumpirá cualquier actividad que esté realizando para ponerse su delantal, hacerme a un lado con la cadera y relevarme en la misión. Empiezo a pensar que asar carne es una variable que ellos utilizan para medir su potencia sexual.

4. Quiere tener sexo en la mañana. Mi marido siempre amanece caliente y lo primero que hace cuando se despierta es arrimarme a su cuerpo para intentar algo. Yo generalmente siempre tengo ganas, pero ¿en serio? ¿Ahorita? A muchas mujeres les gusta, pero a mí no tanto. En la mañana en lo único que puedo pensar es en un café bien cargado. Me siento somnolienta, distraída, lenta, amodorrada y con mal aliento. Todo menos sexy. Además no es como que él se preocupe por acariciarme o provocarme. No. Por las prisas matutinas, lo único que quiere es entrar y terminar rápidamente para empezar su día muy contento, como dice él.

5. Se levanta de la mesa antes de que yo termine de comer. Generalmente él come más rápido y tiene la espantosa costumbre de levantarse de la mesa inmediatamente después de tragar el último bocado. Se va “reposar” la comida o empieza a recoger la mesa. Estoy pensando instaurar una ley coercitiva que exija una sobremesa de mínimo 15 minutos. Ya saben, para echar el chisme.

6. No sabe contar bien los chismes. Cuando tiene información interesante que contarme de algo o de alguien, en vez de hacerlo de una manera interesante, larga, detallada y divertida, me la cuenta rápidamente y sin emoción. Omite la mayor parte de la historia y sólo me dice lo que, según él, es lo importante. Me da una síntesis o el argumento principal. Yo ya mejor me río.

7. Siempre afila los cuchillos antes de cortar algo. No sé cómo explicarle que no tiene que hacerlo cada vez, sino solamente cuando se les haya acabado el filo. Estoy convencida que el proceso de hacer chocar un cuchillo con el afilador le causa un placer extraño y por eso lo hace. Yo creo que se imagina como un caballero en la época medieval y le encanta la idea.

8. Cuando se quita los zapatos, los avienta. Esto sí no lo entiendo. Aventar un zapato implica más esfuerzo que dejarlo tranquilo en el piso. Mi marido los avienta y con mucha fuerza. Parece que entre más lejos lleguen es mejor.

9. Tiene una foto de él con su madre como fondo de pantalla en su computadora portátil. Sin comentarios.

10. Nunca me ofrece cerveza. Está obsesivamente casado con la idea de que las mujeres no tomamos cerveza. ¿Pues qué crees? A mí sí me gusta y más cuando hace mucho calor. Así que agradecería que si va al refrigerador por una bien fría me traiga una a mí también o por lo menos me pregunte.

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Probablemente la lista de las cosas que me encantan es más larga, pero hoy amanecí con ganas de divertirme con las malas (tal vez sigo molesta por ese mentado viaje en bicicleta). Bueno, queridas, las invito a que compartan las cosas que no resisten de su marido, las que odian y las que las sacan de quicio. Así todas nos reímos un rato y alguna que otra se identificará y se sentirá mucho mejor. Recuerden tomar con buen humor el asunto del matrimonio.

¡Buen día!

julio 18, 2012. Etiquetas: , . Esposo imperfecto. 2 comentarios.

El conflicto del bosque noruego

Como ya saben soy una recién casada. Todavía no cumplo un año en este estado bizarro. Ayer discutí ligeramente con mi nuevo esposo y quiero compartir con ustedes la situación.
Hace tres años, cuando éramos un par de novios acaramelados, fuimos a un viaje a Noruega con uno de sus mejores amigos. No fue un viaje tranquilo en alguna cabaña u hotel de lujo. Al contrario, fue una semana demasiado salvaje. Siete personas nos internamos en el bosque noruego, con una mochila al hombro, tiendas de campaña, víveres, mapas, utensilios para cocinar y navajas. No crean que yo soy de las chicas que se asustan con esta forma de vacacionar. Ustedes díganme aventura y soy la primera en apuntarme. Estaba brutalmente emocionada con la idea sobrevivir una semana en medio del bosque con mi amorcito. Me imaginaba la noche, el sonido de la naturaleza, el fuego y sus brazos.
Naturalmente, el viaje no fue lo que yo esperaba y sufrí un poco. El clima no nos favoreció. Estaba lloviendo y hacía mucho frío. De tanto caminar con humedad tenía las ingles rosadas. Éramos malísimos para prender fuego y para seguir mapas. La mitad del día estábamos perdidos y la otra mitad corriendo para llegar a un lugar donde descansar. En la noche estaba demasiado cansada para hacer el amor. Además la tienda de uno de los integrantes del grupo se rompió, entonces tenía que compartir guarida con nosotros. Por si fuera poco, en la noche no podía dormir porque todo estaba mojado, nuestro huésped roncaba mucho y yo tiritaba de frío. Para colmo, el buen amigo de mi esposo me sacaba de quicio y todo el tiempo estábamos discutiendo. En situaciones extremas, todos se olvidan de la diplomacia y pierden la compostura. Nuestro humor no era el mejor. En fin, ya se imaginarán que el viaje fue un desastre.
Claro que hubo momentos divertidos, ahora tenemos muchas cosas que contar, todos hicimos las paces y ahora nos reímos del asunto mientras cenamos y tomamos vino. Lo cierto es que nuestra semana en los bosques noruegos fue más bien una probadita de una incomodidad poco piadosa. Ayer por la noche, mientras cenábamos, mi marido me dijo: “Oye, por cierto, se me había olvidado comentarte que en dos semanas vamos a ir a un viaje en bicicleta con Ricardo (el famoso amigo) por Francia. Va a ser igual que la otra vez. Llevaremos comida, tiendas de campaña y dormiremos donde nos agarre la noche. Tenemos que arreglar las bicicletas.”.
A mí se me salieron los ojos. ¿Qué? ¿Por cierto? ¿Se te había olvidado comentarme? ¿Igual que la otra vez? ¿Con Ricardo? Obviamente me recorrió un espinazo de coraje y mi primera reacción fue ponerme como energúmena. Por supuesto que no me ilusionaba ni un poquito volver a ponerme en una situación incómoda, pero lo que más me molestó es que mi marido haya hecho planes, confirmado un viaje y aceptado un plan SIN consultarme primero. Es más, se le había olvidado avisarme. No sé en qué momento asumió que no tenía que preguntarme si yo estaba de acuerdo. Peor tantito, estaba seguro que yo iría sin ninguna queja, diría que sí a todo, por siempre estaría dispuesta a sacrificar mis deseos y mi comodidad por acompañarlo a lo que él tenga ganas de hacer.
Entonces, para mi sorpresa, me di cuenta de algo ligeramente preocupante. Sí, él hizo muy mal en no considerarme y asumir mi postura respecto al asunto, pero también es un poco mi culpa. En cierta manera, yo lo he malacostumbrado. ¿Por qué? Pues porque la mayoría de las veces digo que sí a todo, estoy de acuerdo con sus decisiones, cedo, lo dejo hacer y deshacer y trato de huir del conflicto. Que quede claro que no lo hago por tonta, débil y sumisa, simplemente porque le doy más importancia a otras cosas que a hacer mi santa voluntad en absolutamente todo. Por ejemplo, si yo quiero un tapete azul y él lo quiere verde, lo más probable es que compremos el verde. “Solamente es un maldito tapete”, es lo que pasa por mi mente. Si las cosas no son de vida o muerte para mí, no tengo ningún problema con ceder. Mi marido no está acostumbrado a que yo diga que no o lo contradiga.
Por un lado, esto es bueno porque casi no discutimos, pero por el otro es muy malo porque, sin querer, estoy criando a un tirano. He convertido involuntariamente a mi marido en un dictador autoritario (Ok, estoy exagerando porque todavía estoy un poco molesta de qué sí vamos a ir al viaje jaja). No, ya en serio. Creo que es muy bueno que me haya dado cuenta de esta situación. Ayer hablamos durante horas y le comenté todo esto que les cuento a ustedes. Mi marido, que no es ningún déspota arbitrario, también hizo consciencia. Me pidió disculpas por no considerarme y me prometió que nunca jamás va a volver a suceder. Vamos a ver.
Esta vez no me salí con la mía porque sí vamos a ir al mentado viaje. Sin embargo, salí ganando cosas mucho más valiosas. Primero, detecté una situación peligrosa a tiempo. Tomé cartas en el asunto y lo hablé racionalmente. Segundo, mi marido se dio cuenta también y tomó buena actitud al respecto. Me entendió y juntos lo vamos a resolver. Tercero, con esta concientización estoy segura que evitaremos muchas peleas absurdas en el futuro. Estoy convencida que la clave para superar cualquier conflicto es la buena comunicación. Así, los problemas potenciales nunca logran explotar. Sin embargo, la lección más importante para mí y mi crecimiento personal es que:
– No debo de quedarme callada
– No estoy obligada por ser mujer a ser complaciente y sumisa
– No le debo de tener miedo a decir que no
– Estar en desacuerdo no me hace mala esposa

julio 17, 2012. Etiquetas: , , , . Consejos prácticos. Deja un comentario.

Esposa Perfecta vs Esposa Imperfecta

15 diferencias entre la esposa perfecta y la esposa imperfecta:

1. La esposa perfecta: Siempre luce impecable: maquillada, uñas perfectas, tacones. Su marido no la conoce con cara lavada y recién levantada.
La esposa imperfecta: En la casa está en pijama, para el diario se pone unos jeans y una camiseta, se le olvida retocar sus uñas y no usa mucho maquillaje. Cuidado porque cuando se arregla luce fenomenal, lista para matar y derretir a cualquiera que se atreva a mirarla.

2. La esposa perfecta: Es la mejor cocinera, conoce muchas recetas y utiliza la cantidad exacta de ingredientes. La cena siempre esta lista a tiempo. Nunca quema nada ni le pone exceso de sal.
La esposa imperfecta: No sabe cocinar, pero lo intenta. No conoce las recetas, pero las inventa. Si tienes suerte de entrar a la cocina cuando está cocinando tendrás un momento de diversión garantizado. La opción de una rica pizza siempre está disponible.

3. La esposa perfecta: Siempre está dispuesta a tener sexo. Nunca dirá que no o será demasiado atrevida para iniciar algo. Es probable que lance un pequeño gemido para demostrar que algo rico está sintiendo.
La esposa imperfecta: Si está cansada o no tiene ganas de tener sexo dirá que no, pero cuando se le antoje brincará como una leona sobre su marido. En la cama es divertida, alocada, creativa y sin prejuicios. Le gusta disfrutar juntos.

4. La esposa perfecta: Su suegra la va adorar por ser tan buena esposa.
La esposa imperfecta: Cuando su suegra se tome el tiempo de conocerla, como mujer y no como la esposa de su hijo, también la va a adorar.

5. La esposa perfecta: Se comporta bien en público y siempre tiene el comentario acertado. Es diplomática y atenta. Sonríe aunque por dentro se esté muriendo de rabia.
La esposa imperfecta: Es un poco indiscreta y auténtica. Dice lo que piensa y es honesta. Cuando su marido necesita consuelo o un consejo, siempre tiene el comentario acertado.

6. La esposa perfecta: Siempre recibe correctamente a los invitados del marido y los atiende a la perfección.
La esposa imperfecta: Es feliz de irse a un bar con los amigos de su marido, tomar cerveza y comer hamburguesas

7. La esposa perfecta: Es la mejor esposa.
La esposa imperfecta: Es la mejor amiga.

8. La esposa perfecta: Tiene la ropa del marido lavada, planchada, doblada y almidonada.
La esposa imperfecta: Tiene la ropa del marido en el suelo y a él en la cama.

9. La esposa perfecta: Es disciplinada, responsable y ordenada en cuestiones del hogar.
La esposa imperfecta: Es libre, juguetona y relajada en cuestiones del hogar.

10. La esposa perfecta: Le gusta ver telenovelas vacías y programas de cocina.
La esposa imperfecta: Le gusta leer.

11. La esposa perfecta: Los amigos de su marido dirán que es la esposa perfecta.
La esposa imperfecta: Los amigos de su marido querrán una esposa como ella.

12. La esposa perfecta: Pasa mucho tiempo limpiando la casa.
La esposa imperfecta: Pasa muchos buenos ratos con su marido.

13. La esposa perfecta: Su tiempo es de su marido. Siempre está a su disposición.

La esposa imperfecta: Tiene su propia vida y otras cosas importantes que hacer con su tiempo además de atender al marido.

14. La esposa perfecta: Siempre está preocupada porque no le haga falta nada a su marido.
La esposa imperfecta: Siempre está preocupada porque no le haga falta nada a ella. Sabe que para poder dar, primero hay que estar bien con uno mismo.

15. La esposa perfecta: Es perfecta.
La esposa imperfecta: Sabe que exigir perfección es demostrar ignorancia.

¿Tú cómo quieres ser?

julio 13, 2012. Etiquetas: , , . Esposa imperfecta. 2 comentarios.

Cómo ser esposa y no morir en el intento

  Carnaval de blogs: Como ser esposa y no morir en el intento

Para poderles contar mi historia como esposa primero tengo que hablar un poco de mí. Sólo así podrán entender la situación tan bizarra en la que me encuentro. Yo no soy y nunca he sido la chica común que desde pequeña soñaba con el gran día. Ni siquiera jugaba con muñecas o me ponía vestidos. En mis fantasías nunca estaba conocer a un príncipe azul, ser su novia durante cinco años, recibir un anillo de compromiso, casarme con un vestido blanco, tener muchos hijitos y, por supuesto, ser feliz para siempre. Yo soñaba con viajar por tierras desconocidas con una mochila en la espalda y ponerme a mí misma en situaciones de riesgo para tener muchas aventuras que contar. No quería tener un príncipe, sino varios guerreros y viajeros hermosos que me enseñaran nuevas cosas y compartieran secretos conmigo solamente por un rato. Desde siempre me gustó la adrenalina, lo inusual, lo poco convencional y lo travieso. Mi abuela lo llamaba rebeldía, pero para mí era la única forma de vida.
Básicamente así lo hice. Crecí haciendo lo que yo quería sin preocuparme de la moral o la tradición. No les voy a mentir, no fue fácil. Ir en contra de lo que todos esperan de ti es complicado. Se requiere valentía y convicción. Yo la tuve y no me arrepiento de nada. Mi vida salvaje es el tesoro más preciado que tengo. Siempre me consideré demasiado alocada para casarme. Ese tipo de cosas eran demasiado convencionales para mí. Yo creía más en la libertad y el movimiento. Cualquier tipo de institución era la menos indicada para validar cuestiones sentimentales. Sin embargo, no contaba con que me iba a enamorar hasta perder la cordura. En unos ojos azules encontré lo que siempre había buscado. Me miré en ellos una noche, me metí a nadar, me morí ahogada, resucité en otro ser, aprendí a respirar bajo el agua y ahora ya no puedo sobrevivir en otro lugar que no sea él.
No me di cuenta cómo pasó, pero de repente me encontré en un jardín con un vestido blanco divino, un ramo entre mis manos, un juez, mi familia, mis amigos y los ojos de aquel hombre bien clavados en los míos mientras pronunciábamos un sí. La siguiente imagen que viene a mi mente es la primera canción que bailamos como marido y mujer en la pista. Yo giraba y giraba entre sus brazos con una sonrisa en la boca y flotando en el color del amor. Después dejé mi trabajo, mi casa y a mi gente para seguirlo en la culminación de un proyecto en el extranjero. Me instalé en una casa pequeña en un suburbio de un país desconocido donde ni siquiera hablaba el idioma. No tenía trabajo ni conocidos y me tenía que encargar de las labores de la casa yo sola. Además tenía un nuevo marido con el cual compartir mi existencia y un compromiso más grande que el sol.
¿Fácil? Por supuesto que no. De hecho, a veces todavía creo que me estoy volviendo loca. Al principio me sentía en una especie de prisión voluntaria. Me di cuenta con temor que hay mil cosas del hombre que amo que no conocía e incluso algunas me resultaban molestas. No sabía cocinar. No me gustaba limpiar la casa. Arruiné varias prendas de ropa en la lavadora. Me sentía sola y aislada. Por las mañanas, me aburría infinitamente. Extrañaba mi antigua vida de soltera ocupada, codiciada, activa e independiente. Si mi esposo estaba de malas yo me estresaba. Había cosas de la convivencia que no sabía manejar. Total, la situación estaba fatal. Yo me sentía frustrada, segura de que casarme había sido un error y mi humor se empezó a tornar más y más negativo cada vez.
Lo peor es que solía compararme todo el tiempo con el ideal que tenía en la cabeza del matrimonio, con mis padres y con mis amigas. De repente me entraron unas ganas incontrolables por ser normal, ser la esposa perfecta y comportarme cómo se supone que las recién casadas deben ser. Estaba trastornada tratando de encajar en un molde que por supuesto no estaba hecho para mí. En vez de ayudarme, esta actitud me hundía más y más en las aguas oscuras de la frustración. Mi marido ya no sabía qué hacer conmigo. Una noche llegó del trabajo y me encontró llorando en el piso de la cocina, con la cena quemada y humo escapando del horno.
Ese día entendí que algo estaba haciendo mal en mi matrimonio. Las cosas tenían que cambiar. Alejada de mi verdadera esencia, me incomodaba el connato de esposa perfecta que estaba tratando de construir. Incluso mi esposo extrañaba a la original. Él se había enamorado de otra persona. Yo estaba demasiado preocupada por cumplir con el papel asignado que por ser yo misma y amar en la más pura expresión de la palabra. Se los cuento rápido, pero fue un proceso lento de entendimiento y reencuentro con mi naturaleza. Me relajé. Empecé a adaptar el matrimonio a mi forma de ser en vez de adaptarme a la idea impuesta del matrimonio. Sólo entonces empecé a disfrutar la etapa tan maravillosa en la que me encontraba. Empecé a ser una esposa feliz.
A pesar de todo, hoy soy la mujer que siempre quise ser. La nueva etapa en la que me encuentro también la estoy viviendo a mi manera. Así, con repentinos ataques de histeria y malestares la mayoría de las veces innecesarios, estoy atravesando el mayor de los retos. Durante todo el proceso procuro reírme con la vida, de la vida, de la situación absurda y de mi misma. Me tomo el asunto del matrimonio con calma, lo disfruto y no dejo de aprender. Día con día me doy cuenta que no hay nada más maravilloso, único y divertido que la propia imperfección. Soy una esposa imperfecta, pero soy una esposa feliz. Diario me regocijo en las delicias de nuestra peculiar autenticidad. Somos diferentes, pero reales y eso me encanta. Simplemente somos.

julio 7, 2012. Etiquetas: , . Esposa imperfecta. Deja un comentario.

Así sí cocino

Actualmente mis recetas están en mi mente y en mis recuerdos. Mientras las escribo,  les dejo esta escena super sexy que se lleva a cabo en la cocina. Es de la película Nueve semanas y media (que por cierto, si no la han visto, se las recomiendo ampliamente). No hay mucho qué decir, sólo véanla.  Simplemente me encanta.

junio 21, 2012. Cocinando con la Esposa Imperfecta. Deja un comentario.

¡A cocinar!

Yo no tuve la típica madre que me enseñó a cocinar desde pequeña. No tengo un libro con las recetas que han estado en la familia desde hace varias generaciones. Cuando vivía sola desayunaba un café y un plato de cereal; comía en algún lugar cerca de la oficina y en la noche, si no salía a cenar con amigos, me preparaba cualquier sándwich. Lo que quiero decir es que nunca jamás en mi existencia me había visto en la necesidad de cocinar y mucho menos para alguien más.  Ahora, el universo ha confabulado para que yo trabaje en casa y tenga un marido. No soy la perra que le gustaría decirle a su esposo cuando llega de la oficina: “si tienes hambre, prepárate algo tú mismo”. Es verdad, soy una mujer independiente y emancipada, pero también me gusta tener atenciones con mi hombre, consentirlo y mimarlo. Me queda claro que cocinar para él no arrebata la libertad de mis manos. Así que me dispuse a cocinar todos los días para no ser una esposa tan imperfecta o más bien, para ser una esposa imperfecta que también cocina.

Al principio me costaba mucho trabajo. Todo se quemaba, se salaba y tenía un aspecto un poco desagradable. Para que se den una idea no sabía ni preparar un arroz decente. Lo bueno es que mi marido se lo comía todo con una tierna resignación. A mí me aterraba que se enfermara de la panza. Afortunadamente, eso sólo ha pasado una vez. Utilicé algún ingrediente rancio, sufrió de retortijones toda la noche y tuvo diarrea por un día entero. No pasó a mayores. Nada de acudir a la sala de emergencia por intoxicación o a la cárcel por intento de asesinato (crímenes pasionales y esas cosas).  Sin embargo, como yo misma siento un un amor incondicional por la comida y la disfruto intensamente, no me costó trabajo empezar a imaginar sabores y escoger las combinaciones perfectas. Aprendí a seguir recetas, mejorarlas e inventar las propias.

Ahora me considero una buena cocinera (creo). No crean que me paso las horas en la cocina o que utilizo ingredientes rarísimos. Confieso que no tengo la paciencia. Mis recetas son rápidas, fáciles y ricas. Las quiero compartir con ustedes. Por favor no esperen cantidades exactas o una manera profesional de escribirlas, sólo prometo que lo que salga estará delicioso y no les llevará mucho tiempo. Espero les gusten y las disfruten (y su marido también). Ya me contarán.

Si tú también tienes alguna receta rápida, fácil y rica; me encantaría que la compartieras con nosotras. Estoy segura que a todas nos serviría muchísimo y nos sacaría de más de un apuro. Publícala aquí mismo o mándala a mi mail (esposaimperfecta@gmail.com) y yo las subo con el merecido crédito.   Si juntamos muchas, después hacemos un libro que se llame: “Cocina como una esposa imperfecta” con ilustraciones muy bonitas y toda la cosa (mejor dejo de soñar y me pongo a trabajar… o a cocinar).

junio 21, 2012. Etiquetas: , , , , , . Cocinando con la Esposa Imperfecta. Deja un comentario.

Basta de cuentos

No sé ustedes pero yo estoy harta de los cuentos de hadas. En general, estoy harta de que todos me digan cómo debo vivir mi matrimonio. Desde pequeñas, hemos sido bombardeadas con ideas de cómo nos debemos comportar y qué debemos esperar de  nuestros hombres. Intentar arduamente cumplir con las expectativas nos obliga a mentir y a aparentar. Nos olvidamos de nuestros verdaderos deseos. Dejamos a un lado las necesidades auténticas que tenemos como individuo. Sentimientos oscuros como la frustración se acrecentan y cuando tomemos conciencia de esto puede que sea demasiado tarde.

Yo prefiero que mi marido me diga pocas veces que me veo bonita, pero que cuando lo haga pueda estar segura que es real. Ante todo, valoro la honestidad. Les tengo que confesar que yo no quiero ser una princesa pazguata, inocente y pasiva. No necesito ser rescatada por nadie. Tampoco quiero que mi marido sea un gentil príncipe un tanto amanerado con una sonrisa perfecta y falsa.

Hoy las invito  a que ignoren las convenciones sociales y disfruten la peculiaridad de su relación. Inventen su propia dinámica. Sean los auténticos dueños de su matrimonio sin preocuparse por lo que digan los demás o les inculque la sociedad. Libérense de cualquier estigma. Alejense de los cuentos y acérquense a su realidad. No hay nada más maravilloso, único y divertido que la propia imperfección.

junio 19, 2012. Etiquetas: , , , , , . Consejos prácticos. Deja un comentario.

La esposa perfecta (de los años cincuenta)

Encontré esto por ahí. Probablemente ya lo han visto, leído y analizado muchas veces. Se han reído y probablemente también se han asustado. A mí me pasó lo mismo. En estos tiempos, la “Guía de la buena esposa: 11 reglas para mantener a tu marido feliz” resulta absurda, machista e inútil para la mujer actual. Sí, es verdad que debería existir una “Guía para el buen marido: 1500 reglas para mantener a tu esposa feliz”, pero creo que eso no me corresponde escribirlo a mí (por lo menos ahorita).

Lo que considero importante es escribir una guía, pero NO para ser una buena esposa:

Una guía para ser una esposa feliz.

El objetivo de este proyecto es  ayudar a las recién casadas a superar las posibles crisis, sobrellevar las dificultades que se presenten y disfrutar su matrimonio sin límites. Se adapta a las necesidades de la mujer actual con un enfoque realista y divertido.

La mayoría de las guías de este tipo te dicen cómo comportarte durante las citas, cómo hacer que una relación dure y cómo llevar al hombre hasta el matrimonio. Sin embargo, muy pocas hablan sobre lo que pasa después. En general, consideran la boda como el final feliz.

Mi propuesta es que si la chica está contenta, será la mejor esposa del universo. Lo que hace a una esposa realmente buena, es que sea feliz.

Espera la guía… está en construcción.

Proximamente  ** Cómo ser una buena esposa feliz  y no morir en el intento**


junio 18, 2012. Etiquetas: , , , , . Guía en construcción. Deja un comentario.

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